miércoles, 21 de diciembre de 2016

Entrevista 7

¿A qué edad sufriste bullying?
Entre los siete-ocho años hasta los dieciséis.

¿Recuerdas el día en el que empezó todo?
La verdad es que no recuerdo un día exacto en el que pensé “aquí está pasando algo”. Empezaron siendo pequeños gestos, podría decirte que nada importante, pero pasó de cero a cien en un segundo y ya no hubo modo de pararlo.

¿Cuál crees que era el motivo por el que te acosaban?
Creo que no seré la única persona a la que le pase esto, no lo sé, no conozco el motivo exacto por el que pasé a ser el centro de su diana personal. Una de las opciones que me viene a la cabeza es que me vieron débil (pero cómo no vas a ser débil contra seis personas que te doblan en tamaño y contra una que con ocho años y cara de ángel manipularía a cualquiera); la otra opción que me viene a la cabeza, y es posiblemente la más dura y más acertada de todas, es que lo hicieron simple y llanamente por diversión.

¿Qué tipo de acoso sufriste?
Empezó siendo físico – bofetones, patadas, empujones, pellizcos, escupirme, tirones de pelo, etc. - después, con la llegada del angelito de ojos azules que he citado antes llegó el psicológico – que si eres un palillo, no te quiere nadie, eres una marimacho, primero se portaban como amigas y después utilizaban cualquier pequeño comentario que hubieras soltado para volver a todo un curso (estamos hablando de unas setenta personas) en contra- . Hubo amenazas, mensajes en el contestador de mi casa y en el instituto sufrí un caso de cyberbullying. Alguien sube una foto del planeta marte, foto en la que podía comentar cualquier persona, cuando me quise dar cuenta gente que ni siquiera sabía quién era yo, me estaba llamando puta, entre otras cosas no menos desagradables.


¿Dónde sufriste bullying?
Sufrí acoso en los dos colegios de primaria a los que fui – a veces que te cambien de colegio no sirve, te ven la frase “métete conmigo” escrita en la frente – y posteriormente en el instituto, durante toda la ESO hasta primero de Bachiller, aunque este último año fue el mas “suave” de todos. Además hacía judo después de clase y una de mis compañeras del instituto también iba a esa misma clase, empecé a tener miedo de ir por si pagaba en la clase algo que hubiera pasado en el instituto, o por si algo de la clase de judo tenía consecuencias al día siguiente en el instituto.


¿Fue una agresión de un individuo o de un grupo?
Como ya he dicho de un grupo. A veces actuaban en solitario, pero siempre eran un grupo.

¿Afectó esto a tu modo de vida y personalidad actuales?
Por supuesto, el que diga que no, es posible que mienta. Bien es cierto que me considero a mi misma una superviviente, pero eso no quita que el camino haya sido una mierda. Durante años sufrí depresión y ansiedad – de esta última creo que sigo teniendo algunos restos -, asumí que me había tocado estar sola, lo di por sentado e incluso empecé a echarme la culpa de ello. A día de hoy me considero fuerte o menos débil de lo que era antes, pero tengo y he tenido complejos que no debería haber tenido; vivo en un estado de alerta constante y mi carácter se endureció muchísimo; si oigo un comentario malo o negativo sobre mí, me pongo a la defensiva o le estoy dando vueltas hasta que me agoto mentalmente a mí y a los que están a mi alrededor – sobretodo a mi pareja, y a esto también le doy un millón de vueltas al día -. tengo miedo a la confrontación, si algo me molesta, me sienta mal, lo que sea, me lo callo por miedo a que haya una confrontación y , por ende, ,e vuelva a quedar sola. Eso es lo peor de todo, tener miedo a la soledad o sentirme sola cuando no lo estoy.

¿Hablaste con algún familiar sobre ello?
Claro. Lo hablé especialmente con mis padres..

¿Crees que las personas que ven este tipo de agresiones deberían decirlo?
Sí. Dos voces suenan más que una, al fin y al cabo.

¿Cuál es el recuerdo más vivido que tienes de ello?
Por fortuna o por desgracia, mi cerebro ha eliminado los detalles de muchas cosas. Recuerdo que me amenazaron con tirarme por las escaleras por no querer dejar que se copiaran mis deberes. Lo recuerdo muy bien: “Más te vale correr cuando acabe la clase, porque si no, por las escaleras te vas a ir.”, eso con 9-10 años. Otro recuerdo que tengo muy presente fue cuando decidieron cambiarme de colegio. Llegué a las nueve al colegio y había setenta niños riéndose de mí por culpa del angelito de ojos azules. Fue la primera y última vez que le pegué un puñetazo a alguien en mi vida. Me fui corriendo a la otra punta del patio y , media hora después, nadie vino a buscarme, de hecho mi mochila seguía en el mismo sitio donde la había tirado. Subí al piso donde estaba mi aula y me encontré a mi madre en las escaleras. A día de hoy sigo llorando cuando me recuerdo a mi misma suplicándole a mi madre que me llevara a casa, que no quería quedarme allí nunca más. También recuerdo que en la ESO nos dieron una charla sobre esto y una compañera mía tuvo la santísima cara de decir que “la culpa es de los acosados, si se defendieran eso no les pasaría”. No me pude contener y empecé a gritarle de todo a la cara como una histérica.

¿Alguien sabía que te estaba pasando y quiso ayudarte?
A parte de mis padres, no. todos lo veían y nadie hacía nada, se aliaban en mi contra. Aunque me alejara, siempre venían a buscarme, era una presión y ataques constantes.

¿Has vuelto a ver a esas personas que te acosaban?
Rompí todo contacto con todas las personas con las que iba al colegio y al instituto cuando llegué a la universidad. Con alguna me he encontrado por la calle y , sinceramente, pienso que no se merecen todo lo bueno que les haya pasado o les vaya a pasar. Nada.

¿Cuál crees que ha sido la peor consecuencia que te ha quedado de esto?
Todo lo citado anteriormente, el miedo a que se vuelva a repetir, repensarlo todo una y mil veces. El mismo recuerdo de haberlo sufrido es la peor consecuencia y pensar en todo el daño que te han hecho y saber que esas personas no tienen el mas mínimo remordimiento en la conciencia...No se puede describir lo que se siente.

¿Quién te inspiró y sigue inspirándote a seguir adelante día a día?
No recuerdo que nadie me inspirara a seguir adelante. Está claro que tenía apoyo de mis padres, pero al final del día fui yo misma la que decidí no rendirme y seguir adelante. Así que se podría decir que me inspira mi cabezonería.

¿Cómo es tu visión actual del bullying?
Esto es un tema que me hace hervir la sangre. Creo que con el boom de las redes sociales se le está dando mas visibilidad y , a la vez, se le está haciendo un flaco favor, empeorando y complicando la erradicación del mimo. Me explico.

Para empezar, no paran de salir casos en las noticias de niños que están sufriendo acoso, se está pintando el bullying como algo nuevo, algo que nació en Facebook, hace dos días y no señores, esto lleva pasando mucho tiempo, todo por lo que están pasando esos niños ahora, yo lo pasaba hace doce años. Que no se hablara de ello en las noticias o en Internet no significa que no estuviera ahí. El problema es que a los colegios y profesores solo les importa mantener el prestigio y el renombre a toda costa – habrá excepciones como en todas partes, habrá colegios mas comprometidos y profesores que se partan el lomo por frenar casos que están naciendo o que ya llevan tiempo viendo, pero la idea general es esa -. Antes lo tenían mas sencillo, total, pasaba entre esas cuatro paredes y solo tenían que enfrentarse al padre del acosador de turno; decían cuatro palabras bonitas, lo que estos querían oír y ale, a otra cosa mariposa. Pero ahora, y esto es mi humilde opinión, con todo el boom que se le está dando al bullying son muchos los padres que saltan al ver que a un niño le está pasando lo mismo que a su hijo; son muchos los padres e incluso víctimas que van a ir “a saco” a por ellos. Eso, creo yo, no hace mas que endurecer las medidas de “protección del prestigio” de muchos colegios e institutos, protegiendo al acosador y dejando que siga ejerciendo de pequeño matón a sus anchas. Para muestra, un botón, la cancelación del programa de Jesús Vázquez sobre este tema. Es bueno darle visibilidad, no solo para que la gente vea que esas cosas no pasan solo en las películas y para que se den cuenta de cómo actúan los colegios en muchísimos casos – algunos ejemplos se vieron en el único programa que permitieron que se emitiera del programa mencionado anteriormente -; pero, y como ya he dicho, creo que esto va a endurecer las medidas y le van a facilitar las cosas a los acosadores.

Por otra parte, considero que no todo es cosa de los colegios y cómo quieren proteger su renombre, también tiene muchísima culpa los padres de estos niños que van de matones por la vida. Al fin y al cabo, nadie ve a sus hijos feos y a nadie le gusta admitir que la diversión de su maravilloso hijo, es el infierno de otro y de su familia.

En tu opinión, ¿Cuál crees que es la principal causa por la que el bullying está presente en nuestra sociedad?
Falta de educación y miedo al castigo por parte de los padres, que no se trate lo suficiente en los colegios y carencia total de empatía por parte de los niños (y de sus padres en muchos casos). No, no creo que la culpa sea de la víctima por no defenderse o porque no se plantó a tiempo. Yo me planté muchas veces y ya se visto de qué me sirvió. Se debe concienciar a los críos en el colegio y , sobretodo, en casa.

¿Participas en proyectos, asociaciones, páginas web...sobre el bullying?
Sinceramente, no.

¿Qué recomiendas hacer a una víctima de bullying o a su familia?
Que sean fuertes, que no se les ocurra bajo ningún concepto tirar la toalla, ni en su lucha por pararlo - por parte de los padres - ni en su lucha por sobrevivir y superarlo por parte de quién lo sufre. Mucha gente lo hace, pero se puede salir y creo que estas entrevistas ayudarán no solo a que estos jóvenes y niños lo vean y se graben esa idea a fuego en la mente, sino a que los padres de los acosadores y los propios acosadores sean conscientes del daño que puede hacer a largo plazo a una persona, su modo favorito de pasarlo bien en el cole y en el instituto.

¿Y los profesores que hacían?
Con diez años, me acorralaron en una esquina quince personas y empezaron a pegarme patadas, bofetones y a escupirme, así como a insultarme. A tres pasos había tres profesores. ¿Vino alguno? No. En primero de la ESO, fui a un viaje de dos días y una noche que organizó el colegio, no llevábamos recorrido la mitad del trayecto y estaba llamando a mis padres para que vinieran a buscarme porque no podía mas. Por la noche en el hotel, vomité por la ansiedad lo poco que había cenado y la profesora que vino a ayudarme me dijo: “Ahora te pones el pijama, te acuestas, te duermes y dejas de montar el número, que no has parado en todo el viaje.”. En bachiller me robaron cuarenta euros de la mochila y el argumento del director a mi madre fue: “¿Para qué trae dinero?”. Esos tres ejemplos resumen lo que hacían los profesores.




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