¿A qué edad sufriste bullying?
Entre
los siete-ocho años hasta los dieciséis.
¿Recuerdas
el día en el que empezó todo?
La
verdad es que no recuerdo un día exacto en el que pensé “aquí
está pasando algo”. Empezaron siendo pequeños gestos, podría
decirte que nada importante, pero pasó de cero a cien en un segundo
y ya no hubo modo de pararlo.
¿Cuál
crees que era el motivo por el que te acosaban?
Creo
que no seré la única persona a la que le pase esto, no lo sé, no
conozco el motivo exacto por el que pasé a ser el centro de su diana
personal. Una de las opciones que me viene a la cabeza es que me
vieron débil (pero cómo no vas a ser débil contra seis personas
que te doblan en tamaño y contra una que con ocho años y cara de
ángel manipularía a cualquiera); la otra opción que me viene a la
cabeza, y es posiblemente la más dura y más acertada de todas, es
que lo hicieron simple y llanamente por diversión.
¿Qué
tipo de acoso sufriste?
Empezó
siendo físico – bofetones, patadas, empujones, pellizcos,
escupirme, tirones de pelo, etc. - después, con la llegada del
angelito de ojos azules que he citado antes llegó el psicológico –
que si eres un palillo, no te quiere nadie, eres una marimacho,
primero se portaban como amigas y después utilizaban cualquier
pequeño comentario que hubieras soltado para volver a todo un curso
(estamos hablando de unas setenta personas) en contra- . Hubo
amenazas, mensajes en el contestador de mi casa y en el instituto
sufrí un caso de cyberbullying. Alguien sube una foto del
planeta marte, foto en la que podía comentar cualquier persona,
cuando me quise dar cuenta gente que ni siquiera sabía quién era
yo, me estaba llamando puta, entre otras cosas no menos
desagradables.
¿Dónde
sufriste bullying?
Sufrí
acoso en los dos colegios de primaria a los que fui – a veces que
te cambien de colegio no sirve, te ven la frase “métete conmigo”
escrita en la frente – y posteriormente en el instituto, durante
toda la ESO hasta primero de Bachiller, aunque este último año fue
el mas “suave” de todos. Además hacía judo después de clase y
una de mis compañeras del instituto también iba a esa misma clase,
empecé a tener miedo de ir por si pagaba en la clase algo que
hubiera pasado en el instituto, o por si algo de la clase de judo
tenía consecuencias al día siguiente en el instituto.
¿Fue
una agresión de un individuo o de un grupo?
Como
ya he dicho de un grupo. A veces actuaban en solitario, pero siempre
eran un grupo.
¿Afectó
esto a tu modo de vida y personalidad actuales?
Por
supuesto, el que diga que no, es posible que mienta. Bien es cierto
que me considero a mi misma una superviviente, pero eso no quita que
el camino haya sido una mierda. Durante años sufrí depresión y
ansiedad – de esta última creo que sigo teniendo algunos restos -,
asumí que me había tocado estar sola, lo di por sentado e incluso
empecé a echarme la culpa de ello. A día de hoy me considero fuerte
o menos débil de lo que era antes, pero tengo y he tenido complejos
que no debería haber tenido; vivo en un estado de alerta constante y
mi carácter se endureció muchísimo; si oigo un comentario malo o
negativo sobre mí, me pongo a la defensiva o le estoy dando vueltas
hasta que me agoto mentalmente a mí y a los que están a mi
alrededor – sobretodo a mi pareja, y a esto también le doy un
millón de vueltas al día -. tengo miedo a la confrontación, si
algo me molesta, me sienta mal, lo que sea, me lo callo por miedo a
que haya una confrontación y , por ende, ,e vuelva a quedar sola.
Eso es lo peor de todo, tener miedo a la soledad o sentirme sola
cuando no lo estoy.
¿Hablaste
con algún familiar sobre ello?
Claro.
Lo hablé especialmente con mis padres..
¿Crees
que las personas que ven este tipo de agresiones deberían decirlo?
Sí.
Dos voces suenan más que una, al fin y al cabo.
¿Cuál
es el recuerdo más vivido que tienes de ello?
Por
fortuna o por desgracia, mi cerebro ha eliminado los detalles de
muchas cosas. Recuerdo que me amenazaron con tirarme por las
escaleras por no querer dejar que se copiaran mis deberes. Lo
recuerdo muy bien: “Más te vale correr cuando acabe la clase,
porque si no, por las escaleras te vas a ir.”, eso con 9-10 años.
Otro recuerdo que tengo muy presente fue cuando decidieron cambiarme
de colegio. Llegué a las nueve al colegio y había setenta niños
riéndose de mí por culpa del angelito de ojos azules. Fue la
primera y última vez que le pegué un puñetazo a alguien en mi
vida. Me fui corriendo a la otra punta del patio y , media hora
después, nadie vino a buscarme, de hecho mi mochila seguía en el
mismo sitio donde la había tirado. Subí al piso donde estaba mi
aula y me encontré a mi madre en las escaleras. A día de hoy sigo
llorando cuando me recuerdo a mi misma suplicándole a mi madre que
me llevara a casa, que no quería quedarme allí nunca más. También
recuerdo que en la ESO nos dieron una charla sobre esto y una
compañera mía tuvo la santísima cara de decir que “la culpa es
de los acosados, si se defendieran eso no les pasaría”. No me pude
contener y empecé a gritarle de todo a la cara como una histérica.
¿Alguien
sabía que te estaba pasando y quiso ayudarte?
A
parte de mis padres, no. todos lo veían y nadie hacía nada, se
aliaban en mi contra. Aunque me alejara, siempre venían a buscarme,
era una presión y ataques constantes.
¿Has
vuelto a ver a esas personas que te acosaban?
Rompí
todo contacto con todas las personas con las que iba al colegio y al
instituto cuando llegué a la universidad. Con alguna me he
encontrado por la calle y , sinceramente, pienso que no se merecen
todo lo bueno que les haya pasado o les vaya a pasar. Nada.
¿Cuál
crees que ha sido la peor consecuencia que te ha quedado de esto?
Todo
lo citado anteriormente, el miedo a que se vuelva a repetir,
repensarlo todo una y mil veces. El mismo recuerdo de haberlo
sufrido es la peor consecuencia y pensar en todo el daño que te han
hecho y saber que esas personas no tienen el mas mínimo
remordimiento en la conciencia...No se puede describir lo que se
siente.
¿Quién
te inspiró y sigue inspirándote a seguir adelante día a día?
No
recuerdo que nadie me inspirara a seguir adelante. Está claro que
tenía apoyo de mis padres, pero al final del día fui yo misma la
que decidí no rendirme y seguir adelante. Así que se podría decir
que me inspira mi cabezonería.
¿Cómo
es tu visión actual del bullying?
Esto
es un tema que me hace hervir la sangre. Creo que con el boom de las
redes sociales se le está dando mas visibilidad y , a la vez, se le
está haciendo un flaco favor, empeorando y complicando la
erradicación del mimo. Me explico.
Para
empezar, no paran de salir casos en las noticias de niños que están
sufriendo acoso, se está pintando el bullying como algo nuevo, algo
que nació en Facebook, hace dos días y no señores, esto lleva
pasando mucho tiempo, todo por lo que están pasando esos niños
ahora, yo lo pasaba hace doce años. Que no se hablara de ello en las
noticias o en Internet no significa que no estuviera ahí. El
problema es que a los colegios y profesores solo les importa mantener
el prestigio y el renombre a toda costa – habrá excepciones como
en todas partes, habrá colegios mas comprometidos y profesores que
se partan el lomo por frenar casos que están naciendo o que ya
llevan tiempo viendo, pero la idea general es esa -. Antes lo tenían
mas sencillo, total, pasaba entre esas cuatro paredes y solo tenían
que enfrentarse al padre del acosador de turno; decían cuatro
palabras bonitas, lo que estos querían oír y ale, a otra cosa
mariposa. Pero ahora, y esto es mi humilde opinión, con todo el boom
que se le está dando al bullying son muchos los padres que saltan al
ver que a un niño le está pasando lo mismo que a su hijo; son
muchos los padres e incluso víctimas que van a ir “a saco” a por
ellos. Eso, creo yo, no hace mas que endurecer las medidas de
“protección del prestigio” de muchos colegios e institutos,
protegiendo al acosador y dejando que siga ejerciendo de pequeño
matón a sus anchas. Para muestra, un botón, la cancelación del
programa de Jesús Vázquez sobre este tema. Es bueno darle
visibilidad, no solo para que la gente vea que esas cosas no pasan
solo en las películas y para que se den cuenta de cómo actúan los
colegios en muchísimos casos – algunos ejemplos se vieron en el
único programa que permitieron que se emitiera del programa
mencionado anteriormente -; pero, y como ya he dicho, creo que esto
va a endurecer las medidas y le van a facilitar las cosas a los
acosadores.
Por
otra parte, considero que no todo es cosa de los colegios y cómo
quieren proteger su renombre, también tiene muchísima culpa los
padres de estos niños que van de matones por la vida. Al fin y al
cabo, nadie ve a sus hijos feos y a nadie le gusta admitir que la
diversión de su maravilloso hijo, es el infierno de otro y de su
familia.
En
tu opinión, ¿Cuál crees que es la principal causa por la que el
bullying está presente en nuestra sociedad?
Falta
de educación y miedo al castigo por parte de los padres, que no se
trate lo suficiente en los colegios y carencia total de empatía por
parte de los niños (y de sus padres en muchos casos). No, no creo
que la culpa sea de la víctima por no defenderse o porque no se
plantó a tiempo. Yo me planté muchas veces y ya se visto de qué me
sirvió. Se debe concienciar a los críos en el colegio y ,
sobretodo, en casa.
¿Participas
en proyectos, asociaciones, páginas web...sobre el bullying?
Sinceramente,
no.
¿Qué
recomiendas hacer a una víctima de bullying o a su familia?
Que
sean fuertes, que no se les ocurra bajo ningún concepto tirar la
toalla, ni en su lucha por pararlo - por parte de los padres - ni
en su lucha por sobrevivir y superarlo por parte de quién lo sufre.
Mucha gente lo hace, pero se puede salir y creo que estas entrevistas
ayudarán no solo a que estos jóvenes y niños lo vean y se graben
esa idea a fuego en la mente, sino a que los padres de los acosadores
y los propios acosadores sean conscientes del daño que puede hacer a
largo plazo a una persona, su modo favorito de pasarlo bien en el
cole y en el instituto.
¿Y
los profesores que hacían?
Con
diez años, me acorralaron en una esquina quince personas y empezaron
a pegarme patadas, bofetones y a escupirme, así como a insultarme. A
tres pasos había tres profesores. ¿Vino alguno? No. En primero de
la ESO, fui a un viaje de dos días y una noche que organizó el
colegio, no llevábamos recorrido la mitad del trayecto y estaba
llamando a mis padres para que vinieran a buscarme porque no podía
mas. Por la noche en el hotel, vomité por la ansiedad lo poco que
había cenado y la profesora que vino a ayudarme me dijo: “Ahora te
pones el pijama, te acuestas, te duermes y dejas de montar el número,
que no has parado en todo el viaje.”. En bachiller me robaron
cuarenta euros de la mochila y el argumento del director a mi madre
fue: “¿Para qué trae dinero?”. Esos tres ejemplos resumen lo
que hacían los profesores.
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